Durante la Ilustración, la medicina experimentó una transformación crucial, centrada en la enseñanza de la anatomía y la práctica de la disección. Instituciones como el Real Colegio de Cirugía de la Armada de Cádiz impulsaron reformas educativas que integraron el conocimiento anatómico riguroso con la práctica quirúrgica científica. No obstante, la escasez de cadáveres condujo a prácticas ilegales como el robo de cuerpos, evidenciando los desafíos éticos y legales de la época. Un grabado satírico de 1771 refleja esta tensión, utilizando la figura bíblica de Balaam y su burra para simbolizar la arrogancia intelectual y la sabiduría espiritual. Esta obra invita a reflexionar sobre los límites éticos del progreso científico y la necesidad de preservar la humanidad en la práctica médica. Aun en la actualidad, estos dilemas persisten, subrayando la importancia de equilibrar los avances tecnológicos con la ética profesional y el respeto a la dignidad humana.
During the Enlightenment, medicine underwent a crucial transformation, centred on the teaching of anatomy and the practice of dissection. Institutions such as the Royal College of Surgery of the Navy in Cadiz promoted educational reforms that integrated rigorous anatomical knowledge with scientific surgical practice. However, the shortage of cadavers led to illegal practices such as body snatching, highlighting the ethical and legal challenges of the time. A satirical engraving from 1771 reflects this tension, using the biblical figure of Balaam and his donkey to symbolise intellectual arrogance and spiritual wisdom. This work invites reflection on the ethical limits of scientific progress and the need to preserve humanity in medical practice. Even today, these dilemmas persist, highlighting the importance of balancing technological advances with professional ethics and respect for human dignity.
Durante la Ilustración, la medicina experimentó una serie de transformaciones significativas que reflejaron el espíritu de renovación y avance científico característico de la época. El interés por una comprensión más profunda del cuerpo humano y sus funciones llevó a reformas en la enseñanza de la anatomía, marcando un punto de inflexión en la formación médica y quirúrgica. El Real Colegio de Cirugía de la Armada de Cádiz, como institución ilustrada, ejemplifica esta evolución hacia una práctica quirúrgica basada en el conocimiento anatómico riguroso, promoviendo un cambio de la cirugía de una actividad práctica y artesanal a una profesión científica y académica.
La enseñanza de la anatomía, central para estas reformas, se vio obstaculizada por la escasez de material anatómico necesario para el estudio detallado del cuerpo humano. La demanda de cadáveres para la disección, esencial para el aprendizaje práctico de los estudiantes de medicina, superó la oferta legalmente disponible. Esta situación condujo al robo de cadáveres de cementerios, una práctica que, aunque ilegal y moralmente cuestionada, se convirtió en una fuente común de suministro de material anatómico para anatomistas y estudiantes. Este fenómeno no solo refleja la importancia creciente que se le daba al estudio detallado de la anatomía humana en la formación médica, sino también los desafíos éticos y legales que enfrentaba la medicina de la época.
Las reformas en la enseñanza de la anatomía durante la Ilustración no se limitaron a la obtención de cadáveres para la disección. Instituciones como el Real Colegio de Cirugía de la Armada de Cádiz impulsaron la creación de bibliotecas especializadas y la adquisición de obras científicas y médicas contemporáneas, facilitando así el acceso a los conocimientos más avanzados en el campo de la medicina y la cirugía. Esto refleja un enfoque sistemático y organizado hacia la educación médica, donde la formación teórica se complementa con la práctica anatómica directa. Además, la financiación de estas instituciones reflejaba una combinación de apoyo estatal y contribuciones privadas, lo que permitía la adquisición de libros y material didáctico, así como el mantenimiento de las instalaciones educativas y el desarrollo de programas de estudio actualizados. Sin embargo, estas instituciones también enfrentaron desafíos económicos significativos, que afectaron su capacidad para sostener y expandir sus programas educativos y colecciones de bibliotecas.
Así pues, el periodo de la Ilustración fue testigo de cambios fundamentales en la enseñanza de la medicina y la cirugía, con un enfoque particular en la anatomía como piedra angular de la formación médica. Estas reformas educativas sentaron las bases para el desarrollo de una práctica quirúrgica y médica más científica y académica, demostrando el compromiso de la época con el avance del conocimiento y la mejora de la atención sanitaria pero también supuso grandes desafíos éticos y legales asociados con la obtención de cadáveres para la disección.
Para contextualizar cómo es la medicina de la Ilustración y las reformas que se hacen en la enseñanza, así como sus consecuencias, analizaremos y comentaremos un grabado satírico de 1771 [ver
En un primer plano vemos tres hombres y un burro. Dos de estos hombres se encuentran en el suelo, uno de ellos ya dentro de lo que parece una tumba abierta. Son "Los ladrones de cadáveres" que dan título a la obra, visten la ropa de la época, incluyendo sombreros de tres picos o tricornios y pelucas blancas. Sus expresiones indican sorpresa por haber sido descubiertos.
El tercer hombre, un médico, está de pie junto a ellos, lleva una indumentaria similar a los ladrones, pero se distingue por su bastón y el libro de su bolsillo que lo representa como una persona dedicada al estudio. Sostiene un farol que ilumina a los ladrones y la escena y su expresión también es de sorpresa, probablemente por haber oído el rebuzno de un burro (que se ve en el margen derecho).
En un segundo plano, vemos que los personajes están rodeados por tumbas, están en un cementerio. Se ve también la entrada a la iglesia o capilla del cementerio. Una verja de madera, no muy alta, separa la zona de un bosque. El cielo oscuro y la luna en el margen superior izquierdo nos indican que es de noche, el médico utiliza el farol para iluminarse y para crear una atmósfera misteriosa.
En resumen, la escena presenta un encuentro inesperado en un cementerio nocturno. La imagen captura la tensión del momento en el que unos ladrones de tumbas son sorprendidos por un médico. El médico, a su vez, es sorprendido por un burro. Además, la escena se desarrolla en un cementerio de noche, lo que crea una atmósfera misteriosa e incluso tenebrosa. Se utilizan contrastes de luz y sombras para crear ese efecto dramático y las realistas expresiones faciales de los personajes nos revelan que han sido sorprendidos en su macabro acto. Podemos también decir que la composición de la obra es equilibrada y está bien organizada. La obra nos invita a reflexionar sobre la vida, la muerte y la moralidad.
En los márgenes inferiores encontramos una inscripción en inglés antiguo:
Para entender la simbología (Balaam, el asno, etc.) tanto del grabado como del texto que lo acompaña, no solo tenemos que tener en cuenta el contexto histórico, debemos comprender también las referencias que en este se hacen. El asno haría referencia a "La Burra" en la historia de Balaam.
El médico o "Balaam" por otro lado, podría ser visto como una figura de autoridad y conocimiento, pero su sorpresa al ser interrumpido por el rebuzno del asno sugiere que incluso aquellos considerados como líderes en el campo médico, aquellos que deberían velar por el bien del pueblo y cuidar de él, pueden estar cegados por sus propias ambiciones y enfrentarse a dilemas que les sobrepasan. Balaam, como figura bíblica, representa la vanidad y la ceguera espiritual. Su historia, en la que una burra percibe la presencia del ángel y se niega a avanzar, simboliza la importancia de la humildad y la percepción espiritual sobre la arrogancia y la ceguera intelectual. En el contexto de la Ilustración, llamar "Balaam" al doctor podría insinuar que, al igual que el profeta, el médico está cegado por su propia ambición y no considera las implicaciones de sus acciones, por su propia codicia y en aras del avance, olvida el fin último de la práctica médica, el respeto a la vida y a la dignidad humana.
La frase
En resumen, el grabado y el texto, satirizan muy bien la desesperada y demencial situación que se llegará a dar en torno a la obtención de cuerpos humanos. Durante los siglos XVIII y XIX se creará todo un negocio alrededor del robo de cadáveres para su posterior venta a reputados, pero moralmente cuestionables, anatomistas. La obra puede interpretarse como una crítica a la profanación de tumbas y a la falta de respeto por los muertos, nos invita a reflexionar sobre los límites éticos de la búsqueda del conocimiento científico, utilizando la figura de Balaam y su burra como metáforas de la arrogancia intelectual y la sabiduría espiritual, respectivamente. Esta representación visual e irónica destaca la importancia de considerar las implicaciones éticas de la práctica médica y la necesidad de una reflexión crítica sobre el progreso científico en relación con el código deontológico médico.
Tradicionalmente la disección anatómica había sido una práctica no del todo aceptada por la religión y que la Iglesia había regulado estrictamente, pero, la llegada de la Ilustración marca un cambio fundamental en la enseñanza de la medicina y la cirugía. El Real Colegio de Cirugía de la Armada de Cádiz ejemplifica este enfoque, pues será el primero en incorporar la práctica de la disección anatómica, dándole a esta un papel central en la formación médica y quirúrgica dado el interés en comprender mejor el cuerpo humano y sus funciones. Además, se crearán bibliotecas especializadas y se adquirirán obras científicas y médicas contemporáneas para facilitar el acceso al conocimiento más avanzado. Para los ilustrados, la formación intelectual en cualquiera de sus formas será el camino para combatir todos los males y tiranía de la época, pero la obtención de cadáveres para la disección presentará grandes desafíos éticos y legales.
La imagen y el texto analizados satirizan la situación y nos invitan a reflexionar ¿se justifica el robo de cadáveres si tiene como fin el progreso médico? ¿Justifica un fin noble medios moralmente cuestionables? Al fin y al cabo, se utilizan cuerpos humanos para el estudio, pero sin ningún tipo de consentimiento.
Son dilemas importantes, que a pesar de no ser exactamente los mismos, incluso hoy en día podrían seguir vigentes. La historia está ahí para enseñarnos y que no cometamos los mismos errores, imágenes como esta se dan en un contexto en el que los propios médicos olvidan el porqué de la existencia de su profesión e incluso sus límites.
A día de hoy vivimos en un avance tecnológico diario, tenemos acceso a más técnicas, terapias y métodos de los que imaginamos y debemos controlar cómo los usamos, establecer esos límites y hacernos preguntas para intentar que en todo momento se preserve y respete la humanidad de la práctica médica, que debería haber ido siempre por delante de la misma.